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Estudiante de letras, pecosa, menorquina, moñas titulada, utópica empedernida y agaporni reciente.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Pasión en estado puro.

    Estuvieron cogidos de la mano mientras esperaban al tren lanzándose miradas cómplices una tras otra. Después, aquellos dos asientos, al igual que los labios, fueron uno solo durante todo el trayecto: él estuvo constantemente ocupando el suyo, resguardando el cuerpo de la chica entre sus brazos.
    Pasión en estado puro.
    Jamás podrían haberse percatado de que los estaba observando. Uno para el otro lo eran todo. Objeto único de atención. Persona en este mundo. Mundo, si apuras. Centro del universo.
    Me gustaría pensar que al salir de allí se fueron a pasar un fin de semana íntimo a la montaña, refugiándose del frío al lado de la hoguera sin separarse un instante. Pasando noches apasionadas, utópicamente interminables despertares siendo el rostro del otro lo que viese. No se me pasa por la cabeza un "para siempre en esa relación", pero sí en los momentos, en los recuerdos inolvidables, en las miradas que quedan ancladas en la mente y en las huellas dactilares grabadas en las mejillas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Adorablemente inexplicable

    No sé qué criterio sigue, pero al agarrarme de la mano, no teniendo suficiente con que nuestros dedos se crucen, los entrelaza en un aparentemente ilógico embrollo que solo Amelie podría haber conseguido. No sé cómo lo hace, pero su mirada enternece cualquier situación, su sonrisa ameniza cualquier circunstancia. Y aún no sé por qué extraña razón, pero cuando mis dedos se pierden en su pelo estando ambos estirados en la hierba, ocupados no haciendo nada, el mundo se atenúa, junto con todas sus terribles crisis globales